Estrategia en Ictus del Sistema Nacional de Salud
El ictus (accidente cerebrovascular) es una de las enfermedades de mayor impacto sanitario, social y económico en España y en el mundo. Cada año, alrededor de 120.000 personas sufren un ictus en nuestro país, de las cuales aproximadamente 25.000 fallecen. Es la segunda causa de muerte en mujeres y la tercera en hombres, y la primera causa de discapacidad adquirida en el adulto. A nivel mundial, se estima que una de cada seis personas padecerá un ictus a lo largo de su vida.
Frente a esta realidad, el Ministerio de Sanidad, en colaboración con las comunidades autónomas, las sociedades científicas y las asociaciones de pacientes, impulsó en 2009 la Estrategia en Ictus del Sistema Nacional de Salud. Tras evaluaciones en 2013 y 2022, y la publicación del Plan de Acción Europeo de Ictus 2018-2030, se aprobó en abril de 2024 la Actualización 2024, presentada oficialmente en octubre de ese mismo año. Este documento constituye el marco de referencia actual para la prevención, el tratamiento y la rehabilitación del ictus en todo el territorio español.
Contexto y justificación de la Actualización 2024
La Estrategia original de 2009 sentó las bases de la organización asistencial moderna del ictus en España: implantación del Código Ictus, desarrollo de las Unidades de Ictus, mejora de los tiempos de atención y aumento de los tratamientos de reperfusión. Las evaluaciones posteriores demostraron logros importantes: reducción significativa de la mortalidad, aumento de la autonomía de los supervivientes y disminución de la variabilidad entre comunidades autónomas.
Sin embargo, persisten retos relevantes. La incidencia de ictus en personas jóvenes (20-64 años) ha aumentado un 25 %, el envejecimiento de la población incrementa la carga de enfermedad, y existen desigualdades de género (las mujeres presentan mayor morbimortalidad y reciben con menor frecuencia tratamientos específicos) y territoriales. Además, hasta un 80-90 % de los ictus son prevenibles controlando los factores de riesgo modificables.
La Actualización 2024 incorpora las últimas evidencias científicas, se alinea con el Plan Europeo de Acción para el Ictus 2018-2030 (que busca reducir un 10 % el número absoluto de casos) y adopta un enfoque integral, interdisciplinar, centrado en la persona, con perspectiva de equidad, género y determinantes sociales de la salud.
Misión, visión y valores
Misión: Establecer objetivos y recomendaciones orientados a la promoción de la salud y la prevención de la enfermedad cerebrovascular, y asegurar el acceso a los medios diagnósticos y terapéuticos óptimos de las personas que han sufrido un ictus en todas las fases de su enfermedad, acompañando al paciente y a sus allegados y promoviendo un modelo integral que favorezca la recuperación y la autonomía desde el respeto a sus decisiones y derechos.
Visión: Convertirse en un documento de referencia que impacte positivamente en la salud y calidad de vida de la sociedad, especialmente de los pacientes con ictus y su entorno, incorporando la evidencia científica, potenciando la investigación, la formación y la innovación, y garantizando la participación activa de pacientes y ciudadanos.
Los valores fundamentales son la equidad, la sostenibilidad, el respeto a los derechos humanos, la bioética, la calidad y la continuidad asistencial.
Situación epidemiológica del ictus en España
Según los datos recogidos en la Estrategia:
- Incidencia aproximada: 187 casos por 100.000 habitantes mayores de 18 años (estudio IBERICTUS).
- El 80-85 % de los ictus son isquémicos y el 15-20 % hemorrágicos.
- Prevalencia: alrededor de 15,1 por 1.000 habitantes.
- Mortalidad: ha descendido de forma notable desde 2007 (de 73 a alrededor de 54,5 por 100.000 en 2020), aunque sigue siendo elevada (más de 24.000 muertes anuales en años recientes).
- Carga de enfermedad: genera cientos de miles de años de vida ajustados por discapacidad (AVAD) y un coste económico superior a los 1.900 millones de euros anuales solo en nuevos casos.
- Impacto funcional: aproximadamente un tercio de los supervivientes queda con discapacidad moderada o grave.
Las seis líneas estratégicas de la Actualización 2024
La Estrategia se estructura en seis líneas estratégicas que abarcan todo el continuo de la enfermedad:
1. Promoción de la salud y prevención primaria
Esta es la línea más ambiciosa y prioritaria. Parte de la evidencia de que el 80-90 % de los ictus son evitables. Se centra en:
- Control de factores de riesgo clásicos: hipertensión arterial (prevalencia aproximada del 43 %), diabetes, dislipidemia, tabaquismo, obesidad, sedentarismo y consumo de alcohol.
- Determinantes sociales, ambientales (contaminación) y educativos.
- Perspectiva de curso de vida y de género.
- Intervenciones multisectoriales (educación, trabajo, urbanismo, medio ambiente).
- Detección oportunista y activa en Atención Primaria.
- Promoción de la dieta mediterránea, actividad física y entornos saludables.
El objetivo europeo de reducir un 10 % el número absoluto de ictus se asume como meta nacional.
2. Prevención secundaria
Dirigida a las personas que ya han sufrido un ictus o un ataque isquémico transitorio (AIT). Busca reducir la recurrencia (riesgo del 10-40 % en los años siguientes). Incluye:
- Estudio etiológico completo y precoz.
- Tratamiento antitrombótico individualizado (antiagregantes o anticoagulantes según el subtipo).
- Control intensivo de la presión arterial, lípidos y glucemia.
- Cribado y tratamiento de la fibrilación auricular.
- Cierre de foramen oval permeable o de orejuela izquierda en casos seleccionados.
- Programas de seguimiento compartido entre Neurología y Atención Primaria con especial atención a la adherencia terapéutica a largo plazo.
3. Fase hiperaguda: organización asistencial, diagnóstico y tratamiento
El tiempo es cerebro. Cada minuto de retraso supone la pérdida de casi dos millones de neuronas. Esta línea se centra en:
- Difusión de los síntomas de alarma (escalas FAST/CPSS) y activación del Código Ictus.
- Coordinación entre servicios de emergencias (061/112) y hospitales.
- Neuroimagen urgente (TC, angio-TC, TC de perfusión o RM).
- Trombólisis intravenosa (alteplasa o tenecteplasa) en ventana de 4,5 horas (ampliable en casos seleccionados).
- Trombectomía mecánica en oclusiones de gran vaso hasta 24 horas en pacientes con penumbra viable.
- Manejo específico del ictus hemorrágico (control de presión arterial, reversión de anticoagulación, neurocirugía cuando proceda).
4. Unidades de Ictus
Las Unidades de Ictus (UI) son el estándar de oro de la atención aguda. La Estrategia fija como objetivo que el 90 % de los pacientes sean atendidos en estas unidades. Se definen requisitos de recursos humanos (neurología 24/7, enfermería especializada, rehabilitación temprana), materiales y de organización. Se promueven las redes de ictus y el uso de teleictus para garantizar la equidad territorial.
5. Neurorrehabilitación y vida después del ictus
La atención no termina al alta hospitalaria. Un tercio de los supervivientes presenta déficits permanentes. Esta línea contempla:
- Rehabilitación precoz, intensiva y multidisciplinar (fisioterapia, logopedia, terapia ocupacional, neuropsicología).
- Continuidad de cuidados en el domicilio, centros ambulatorios o residenciales.
- Atención a las complicaciones tardías (espasticidad, dolor, epilepsia, fatiga, depresión —presente en más de un tercio de los pacientes—, ansiedad y deterioro cognitivo).
- Apoyo a cuidadores y familias.
- Reinserción social y laboral.
- Perspectiva de género y atención a colectivos vulnerables.
6. Investigación y formación
Se impulsa la investigación traslacional y clínica, el uso de inteligencia artificial, el registro de datos de calidad y la formación continuada de todos los profesionales implicados (desde emergencias hasta Atención Primaria y rehabilitación). Se presta especial atención al ictus pediátrico, históricamente infratendido.
Logros alcanzados y retos pendientes
Desde 2009 se han conseguido avances notables: reducción de la mortalidad, generalización del Código Ictus, aumento de las Unidades de Ictus y de las tasas de trombólisis y trombectomía, y mayor equidad territorial. Sin embargo, persisten desigualdades entre comunidades autónomas, insuficiencia de camas de Unidades de Ictus respecto a los estándares europeos, retrasos en el acceso a la rehabilitación y necesidad de mejorar la prevención primaria y la perspectiva de género.
Conclusión
La Estrategia en Ictus del Sistema Nacional de Salud. Actualización 2024 representa un paso decisivo hacia un modelo de atención verdaderamente integral, equitativo y centrado en la persona. Al situar la prevención como eje prioritario y garantizar el acceso a tratamientos de alta eficacia en la fase aguda, junto con una neurorrehabilitación de calidad y el acompañamiento a lo largo de toda la vida, España se alinea con los mejores estándares europeos.
El ictus sigue siendo una emergencia médica y social. Su control exige el compromiso coordinado de la Administración, los profesionales sanitarios, los pacientes y la sociedad en su conjunto. Solo así será posible reducir su incidencia, disminuir la mortalidad y la discapacidad, y mejorar la calidad de vida de las personas afectadas y de sus familias.
La Estrategia 2024 no es solo un documento técnico: es una hoja de ruta hacia un Sistema Nacional de Salud más preparado, más justo y más humano frente a una de las enfermedades que más cambian la vida de las personas en pocos minutos.